Scottish Terrier
El cuerpo del Scottish terrier es robusto y compacto y la cabeza larga y estrecha.
El hocico está muy desarrollado, alargado y sólido. Las mandíbulas fuertes y la
dentadura en tijera. Las orejas son puntiagudas y levantadas, muy tiesas. El cuello es
musculoso y moderado de longitud. El tórax es ancho y muy desarrollado, el pecho
profundo. La cola es espesa, de longitud media y la lleva recta o ligeramente inclinada
hacia delante. De extremidades cortas, rectas las anteriores; musculosas y anchas las
posteriores. Los dedos de los pies van muy unidos. El pelaje exterior es muy largo,
áspero y compacto; el subpelo es corto, denso y suave. Los colores del pelo son: negro,
trigo o jaspeado.
Creado en Escocia (país al cual debe su nombre) en el año 1700, y resultado del cruce
del Aberdeen Terrier con otros perros de madriguera de patas cortas (posiblemente
con el Cairn). En su país de origen fue pronto apreciado por su robustez y su firmeza de
carácter, características ambas que propiciaron su difusión por toda Europa hasta el
punto de que el Scottish terrier es hoy uno de los terriers más conocidos.
Foto Scottish Terrier